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Parkinson y la Neurocirugía

Dr. Jorge Efraín Salazar Ceballos

párkinsonLas manifestaciones motoras de la enfermedad de Parkinson suelen mejorar de forma importante con un diagnóstico preciso y tratamiento farmacológico oportuno. Estas incluyen el temblor de reposo, rigidez y la bracinesia (lentitud de movimientos) además de trastornos de la postura y la marcha.

La mayoría de los pacientes mantienen una respuesta benéfica al tratamiento con levodopa, los primeros 3 a 5 años de manejo. Después de ese tiempo, el efecto terapéutico puede ser variable y empezar a disminuir, apareciendo variaciones o fluctuaciones motoras; algunas de ellas relacionadas con la ingesta de levodopa, y otras sin que exista aparente relación. La más común de estas fluctuaciones es el deterioro del fin de la dosis (“wearing off”), en la que existe una disminución en la duración del efecto, que puede mejorar ajustando el intervalo de la dosis manteniendo la dosis total de levodopa al día.

Otra molestia para los pacientes puede ser la aparición de discinesias, que consisten en movimiento coreicos (involuntarios danzantes) que suelen afectar las extremidades, la cara y el tronco. Estas pueden presentarse dos horas después de la dosis, y pueden corregirse disminuyendo la misma.

La levodopa, a pesar de ser eficaz y ser considerada como el tratamiento disponible más potente para la enfermedad, invariablemente producirá efectos a largo plazo que dificultan el manejo médico. La polifarmacia puede ser un arma de dos filos para los adultos mayores, es frecuente que los pacientes llegan a su médico con una encrucijada terapéutica: requieren más dosis y más medicamentos, por lo que pueden presentar más efectos secundarios. Todo lo anterior nos obliga a tener alternativas, entre ellas destacan distintos procedimientos quirúrgicos, como procedimientos lesionales de ciertas estructuras cerebrales (palidotomía, talamotomía) o la neuromodulación a través de la colocación de electrodos cerebrales. Los avances en la neurocirugía, estudios de neuroimagen y estudios clínicos nos permiten ofrecerle a un grupo de pacientes opciones que puedan mejorar algunos de los síntomas que acompañan a la enfermedad.

La cirugía, como la estimulación cerebral profunda, es una alternativa terapéutica eficaz en un grupo seleccionado de pacientes. Es importante señalar que no todos los signos y síntomas de la enfermedad mejorarán con la cirugía, como por ejemplo, trastornos del lenguaje o del sueño, por mencionar algunos. En términos generales, la cirugía mejorará los síntomas que mejoren con la levodopa. Sólo se debe indicar entre un 10-15% de los pacientes, y los criterios suelen ser estrictos.

Entre algunos de los criterios de exclusión están: la aparición de demencia, uso de alcohol y drogas, ser portador de parkinson atípico, entre otros. Habitualmente el paciente es revisado primero por un equipo multidisciplinario de especialistas a fin de seleccionar a los pacientes candidatos a cirugía. Más del 30% de la falla quirúrgica se debe a la mala selección de los pacientes.

Fuente: http://yucatan.com.mx/

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