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Hipertensión arterial

Accidentes cerebrovasculares ¿qué son?

En algunos casos se superan y se puede continuar con una actividad normal

Por: Ricardo Córdova

El neurocirujano Carlos Rodríguez, del Centro Neurológico del Hospital ABC, responde de manera clara las 4 preguntas más frecuentes sobre los accidentes cerebrovasculares (ACV):

accidente cerebrovascular

 ¿Qué son?

Es la interrupción del flujo de sangre y oxígeno a una parte del cerebro, y pueden ser provocados por el bloqueo o ruptura de una arteria del mismo, causan dolor y es posible que hasta la muerte. Son la primera causa de discapacidad en adultos. Se dividen en isquémicos (infartos cerebrales) y hemorrágicos (derrames cerebrales), los primeros ocurren por la obstrucción de una arteria que se volvió demasiado estrecha o por la existencia de un coágulo en cualquier otra parte del cuerpo, el cual provoca que la sangre no llegue a una parte del cerebro. Los del tipo derrame cerebral, se producen por la ruptura de una arteria dentro del cerebro, lo que provoca una hemorragia que daña el sector donde ocurre. En ambos casos, si el flujo sanguíneo se detiene —aunque sea por unos pocos segundos— el cerebro no puede recibir sangre y oxígeno, entonces las células cerebrales pueden morir, lo que ocasiona un daño permanente en las funciones que involucran el territorio afectado.

Condiciones que incrementan el riesgo de vivirlos

La hipertensión arterial sistémica, la diabetes mellitus, una enfermedad cardiaca, el incremento en los niveles de colesterol, el tabaquismo, el abuso en el consumo de alcohol, tener más de 60 años, antecedente familiar, la presencia de anomalías vasculares cerebrales, así como las alteraciones en la coagulación y consumo de drogas.

¿Cuáles son los signos de alerta?

Dolor de cabeza muy intenso.
Deterioro del estado de alerta.
Confusión.
Dificultad para la emisión del lenguaje.
Pérdida de la fuerza o sensibilidad en las extremidades o en la cara.
Pérdida de la visión.
Alteraciones en el equilibrio y la coordinación. La presencia de cualquiera de estos debe hacer sospechar la existencia de un accidente cerebrovascular. La magnitud o gravedad de los síntomas, en ambos casos dependerán de la extensión del mismo.

¿Qué hacer en caso de vivir algunos de los síntomas?

Es muy importante acudir al hospital, preferentemente al área de urgencias para realizar la valoración pertinente y determinar si se trata de una afección isquémica o hemorrágica y recibir el tratamiento oportuno. El tratamiento de elección dependerá del tipo de accidente que presente el paciente, de la gravedad y de sus condiciones generales. Al igual que el famoso músico argentino, el actor Gary Coleman y el controversial Hugh Heffner son personas que sufrieron un ACV, este último lo vivió a los 59 años de edad y lo superó con mucho éxito, situación que le ha permitido seguir adelante con su carrera.

Las 6 horas vitales para tratar un ACV

Desde la aparición de los primeros síntomas hay un lapso de tiempo para tratar y revertir un accidente cerebrovascular. Cómo reconocer los signos de alerta.

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“El accidente cerebrovascular (ACV) es una emergencia porque hay muy poco tiempo para tratarlo y revertirlo: desde que se empiezan a tener los síntomas, el lapso para actuar es de entre 3 y 6 horas. Por eso, lo primero que hay que hacer cuando se detectan los signos es llevar a la persona a un centro médico”, advirtió el neurocirujano Alejandro Musacchio, en el marco del Día Mundial del ACV, que se conmemoró el pasado 29 de octubre.

El especialista explicó que existen dos tipos de ACV:

* Hemorrágico: se produce cuando se rompe una arteria, debido a la hipertensión arterial o a un aneurisma cerebral, que es una malformación congénita que produce una hemorragia en el cerebro. El 20 % de los ACV son de este tipo.

* Isquémico: se produce por oclusión de una arteria, que se tapa por colesterol o por un pequeño coágulo, que puede venir de las carótidas o ser de origen cardíaco o hematológico. No llega sangre a una parte del cerebro. El 80 % de los ACV son isquémicos. “Si no se trata a tiempo, la falta de circulación produce un infarto cerebral”, señaló Musacchio.

Los signos de un ACV isquémico incluyen: hemiplejia o falta de movimiento en la mitad del cuerpo (brazo, pierna y mitad de la cara, todos del mismo lado), trastorno de la visión y/o del lenguaje (dificultad para expresarse o para comprender), confusión espacio-temporal (el paciente no se ubica ni reconoce) y/o pérdida del conocimiento.

En tanto, la rotura de un aneurisma provoca un “dolor de cabeza en estallido”. “Se lo llama así porque parece que se rompe algo dentro de la cabeza. Eso puede producir un dolor de cabeza muy fuerte, vómitos, rigidez hasta pérdida de conocimiento y coma. Entre el 30 % y el 40 % de las personas fallece cuando se rompe el aneurisma; el resto puede ser tratado”, precisó Musacchio.

Tratamiento

Apenas se manifiestan los síntomas, hay que concurrir a un centro médico. “Allí se hace una tomografía rápidamente. Si no se visualiza una hemorragia, se le hace una angiografía digital cerebral, que es el único método para detectar la oclusión de las arterias. Se puede actuar disolviendo el coágulo o tratando de sacarlo. El lapso para actuar es entre 3 y 6 horas. Más de la mitad de los pacientes que llegan a tiempo pueden recuperarse. Cuanto antes se actúe, menores son las secuelas”, indicó Musacchio.

En caso de un ACV hemorrágico, se puede operar dentro de las primeras 24 horas, “pero es una situación más riesgosa y que produce mayores secuelas que el ACV isquémico”, comparó el especialista.

¿Se puede prevenir un ACV? “Hay un 50 % de enfermedades cardiovasculares que son transmitidas genéticamente. Pero después hay otros factores, como la diabetes, la hipertensión arterial, la obesidad, el estrés, el sedentarismo, el cigarrillo y las drogas, que favorecen un ACV y sobre las cuales se puede hacer prevención”, finalizó el médico.

Para prevenir un ACV, el Ministerio de Salud de la Nación recomienda: controlar la hipertensión arterial, no fumar, tratar los trastornos del colesterol con dieta y medicamentos si fuera necesario; tratar la diabetes o el síndrome metabólico (resistencia a la insulina); hacer una actividad física regular y moderada; controlar el déficit de magnesio; tener un diagnóstico precoz de las obstrucciones arterioescleróticas de las arterias carótidas y su corrección (se realiza por medio de un examen médico y una ecografía de las arterias carótidas); prevenir con medicación las trombosis y embolias cerebrales.

Fuente: www.ellitoral.com

La hipertensión arterial, una enfermedad asintomática

Se caracteriza por un aumento de la presión en los vasos sanguíneos. Generalmente, no provoca ningún síntoma que puede alertar al paciente. Debido a las complicaciones que acarrea, es esencial intentar prevenirla.

hipertension arterial

8 formas prevención

La hipertensión arterial es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar una serie de enfermedades. A pesar de los agentes causantes que no se pueden controlar como la edad, sexo y herencia, existen maneras para cambiar el estilo de vida y prevenirla.

Peso

El sobrepeso y la obesidad son factores agravantes de la hipertensión arterial. Para prevenir esta afección, calcula tu Índice de Masa Corporal (IMC) dividiendo tu peso en kilogramos por tu tamaño en metros al cuadrado. Si el resultado obtenido se encuentra entre 20 y 25, significa que tienes un peso saludable. Al contrario, cuando la cifra es mayor a 25, es esencial que empieces un régimen dietético.

Actividad Deportiva

Realizar ejercicios físicos ofrece numerosos beneficios para la salud, ya que permite controlar la presión arterial, el peso y el estrés. Por lo tanto, se recomienda efectuar una actividad deportiva de intensidad moderada durante 20 minutos 4 veces por semana. Puedes optar por caminar, nadar, trotar, subir las gradas, hacer bicicleta, entre otras. Si no has practicado deporte durante mucho tiempo, es importante empezar por ejercicios suaves e incrementar su intensidad progresivamente. No dudes en pedir consejos a tu médico.

Reduce el estrés

Existe una relación entre la ansiedad y la aparición de hipertensión arterial. Cuando estás estresado, el organismo secreta adrenalina, la cual va a incrementar la tensión en tus arterias. El estrés puntual no es peligroso, mientras que el crónico provoca daños arteriales y en el corazón. Para disminuirlo, es necesario saber los factores que lo ocasionan y así, poder alejarte de estas fuentes nocivas para tu bienestar. Asimismo, puedes tomar clases de yoga y meditación para relajarte. También es interesante realizarse masajes para sentirse menos tenso.

Alto a la sal

La sal contribuye a tener hipertensión arterial en algunas personas. Es el caso de los mayores, obesos y diabéticos principalmente. Las necesidades del cuerpo en sal se limitan a 2 gramos por día. Para mantener una presión sanguínea adecuada, es esencial equilibrar sus aportes. De esta manera, debes reducir el consumo de pan, charcuterías, quesos, comidas industriales y enlatadas. Asimismo, es importante leer las etiquetas de los alimentos para evitar consumir víveres ricos en sodio. Para incrementar el sabor de tus comidas, utiliza hierbas aromáticas y especias en vez de sal.

Disminuye el alcohol

El consumo regular de bebidas alcohólicas está relacionado con un aumento de la frecuencia cardíaca y de la incidencia de hipertensión arterial. Para proteger tu corazón e hígado, se sugiere limitar el alcohol a 7 vasos por semana como medida máxima. Esto también contribuye a reducir el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. En cuanto a las personas que padecen de otras afecciones como diabetes deben beber alcohol de manera escasa o evitarlo completamente.

No fumes

Los efectos nefastos del tabaco sobre la hipertensión arterial son importantes, ya que fumar multiplica por tres los riesgos de padecer esta afección. Además, el tabaquismo es responsable del 25 por ciento de los fallecimientos causados por una enfermedad cardiovascular. La nicotina contenida en los cigarros incrementa la presión en las arterias y la frecuencia cardíaca. Asimismo, el aumento de la tensión arterial es particularmente relevante cuando la persona fuma por la mañana. En cuanto al tabaquismo pasivo, duplica también la incidencia de sufrir hipertensión arterial.

Sin exceso de colesterol

El exceso de colesterol es nocivo para la salud en general. Juega también un rol nefasto en la hipertensión arterial, ya que fragiliza las arterias. Se preconiza adoptar una alimentación pobre en grasa y favorecer el consumo de frutas y verduras. Asimismo, intenta evitar cocinar con mantequilla o manteca. Limita también la ingesta de alimentos fritos.

Alimentación

Para prevenir la hipertensión arterial, debes tener una alimentación equilibrada y sana. Es primordial consumir frutas y verduras, ya que son ricas en potasio, el cual se opone a los efectos nocivos del sodio. Privilegia los plátanos, frutos secos y uva. Asimismo, limita las materias grasas. Los productos lácteos descremados son ricos en calcio, magnesio y potasio. Estos minerales disminuyen los impactos de la sal en el organismo. Por otro lado, es necesario beber al mínimo 1.5 litros de agua por día y reducir la cafeína, ya que aumenta la presión arterial.

El control de la presión arterial y las consecuencias de ser hipertenso

Por: Karen López Jordán

Médica – Cirujana

Hipertensión arterial, principal causa de derrame cerebral

El experto Nuyoo Cabrera Ortiz dijo que la hipertensión arterial constituye la causa principal de derrames cerebrales o hemorragias intracraneales, que ocupan el segundo lugar en incidencia de eventos cerebrovasculares, después de los infartos.

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El neurólogo adscrito al Hospital de Especialidades del IMSS en Jalisco agregó que la presión arterial elevada es la causa hasta 80 por ciento de los casos de hemorragia intracraneal.

Añadió que 20 por ciento restante se debe a factores como malformaciones congénitas arteriovenosas, tumores (glioblastoma multiforme) o a metástasis cerebral, originada por otros tumores malignos localizados en pulmones, riñones o por el cáncer tipo melanoma.

Señaló que los pacientes que presentan altos niveles de presión arterial o que no están diagnosticados y en control como pacientes hipertensos, son los más propensos a presentar hemorragia intracraneal.

Explicó que en pacientes hipertensos, el derrame cerebral suele presentarse de manera súbita, por lo que de no recibir atención oportuna la mortalidad es muy elevada, “y el tiempo es oro en estos casos”.

Indicó que si la causa de la hemorragia intracraneal está asociada a malformaciones o tumores, “de manera frecuente se gesta con el tiempo, toda vez que el paciente sin darse cuenta presenta micro sangrados al interior del cerebro, hasta que llega a presentar pérdida de sangre considerable, que da lugar a las manifestaciones clínicas que sugieren el evento”.

Expresó que síntomas clínicos característicos de la hemorragia intracraneal son: dolor intenso de cabeza que va de moderado a intenso, “el cual puede ser punzante u opresivo, y empeora con el paso de las horas, y puede presentarse dolor de cuello, vómito, y estado confuso o somnoliento hasta llegar a un coma”.

Afirmó que si bien un episodio de susto o enojo no origina por sí solo un derrame cerebral, los esfuerzos físicos extremos sí pueden desencadenarlos como realizar un ejercicio vigoroso en exceso o levantamiento de peso que sobrecargue la estructura de la persona.

Subrayó que entre otras causas, aunque menos frecuentes del derrame cerebral, figuran uso de drogas como cocaína, y la angiopatía amiloide que comúnmente afecta a adultos mayores y que se asocia al deterioro o afectaciones cardiovasculares.

Resaltó que ante una hemorragia intracraneal, el manejo médico del paciente se lleva a cabo en la Unidad de Cuidados Intensivos, en donde se le proporciona soporte vital como ventilación, estabilización de la presión arterial y en el caso de un sangrado intenso se interviene quirúrgicamente a fin de drenar el hematoma.

Puntualizó que en algunos casos, el derrame cerebral puede generar secuelas posteriores de tipo motoras, cognitivas y episodios de epilepsia.

Fuente: http://www.cronica.com.mx/