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¿Qué pasa con un corazón que se infarta?

El tejido miocárdico tiene una reacción edematosa que hace que el tejido infartado duplique su volumen en pocos minutos

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Anteriormente, se daba por hecho que tras un infarto, el corazón se inflamaba días después del evento.

Tras un infarto, se daba por hecho que el corazón registraba un aumento del contenido de células inflamatorias y de agua (reacción edematosa) y permanecía estable al menos una semana y desaparecía, después, lentamente.

 Sin embargo, científicos del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) demostraron que el corazón reacciona al infarto diferente a lo que se pensaba. Incluso este hallazgo puede tener implicaciones clínicas importantes y cambiar los tratamientos que se aplican tras un infarto.

 El equipo, liderado por los cardiólogos Borja Ibáñez y Valentín Fuster, demostró que el corazón sufre dos reacciones edematosas diferenciadas y separadas en el tiempo.

 La conclusión se debió a un estudio que comenzó hace más de ocho años, durante la realización de un proyecto experimental de imagen, en el que el equipo puso en marcha nuevas secuencias de resonancia magnética para visualizar el edema post-infarto.

Se observó que esta reacción inflamatoria era diferente según el día post-infarto en el que se hacía el estudio, por lo que se atribuyeron las diferencias a problemas técnicos de la implementación de las secuencias nuevas de resonancia magnética, pues, según explicó el doctor Ibáñez, el dogma establecido de la reacción del corazón tras un infarto dictaba que ésta debía ser estable durante al menos diez días.

 Ignorar los dogmas

Los investigadores decidieron ignorar los dogmas establecidos y hacer una evaluación exhaustiva de este fenómeno.

 En un modelo experimental similar al humano, demostraron que el tejido miocárdico tiene una reacción caracterizada por el desarrollo inmediato de una reacción edematosa que hace que el tejido infartado duplique su volumen en pocos minutos.

 El primer autor del trabajo, Fernández-Jiménez, señaló que observar de manera directa en vivo cómo el miocardio infartado duplica su tamaño y tiene una reacción edematosa tan importante, hace comprender de manera visual el daño por reperfusión.

 Esta reacción inflamatoria tan aguda desaparece en menos de 24 horas, momento en el que ni la resonancia magnética ni la anatomía patológica son capaces de visualizar restos de esta reacción brusca y exagerada.

 Sin embargo, es más sorprendente, cuatro días después del infarto, el tejido cardiaco sufre una nueva reacción edematosa que vuelve a hacerse más grande  una semana después del evento

 A decir de Ibáñez, se deberían aplicar terapias orientadas a bloquear selectivamente una u otra reacción edematosa/inflamatoria en momentos diferentes tras el infarto, algo contrario a lo que se realiza actualmente, cuando los pacientes son tratados de manera similar durante todo el periodo post-infarto.

Fuente: www.sumedico.com