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melanoma

Demuestran la efectividad de un virus terapéutico para el cáncer de páncreas

En un modelo experimental de laboratorio, investigadores del Instituto Leloir (FIL), en Argentina, lograron inhibir en un 80 por ciento el crecimiento de cáncer de páncreas diseminado, uno de los tres tumores más agresivos junto con el melanoma avanzado y el glioma (cáncer de cerebro).

Virus oncolítico. (Foto: AGENCIA CYTA)

Virus oncolítico. (Foto: AGENCIA CYTA)

Para lograr su objetivo, los investigadores de la FIL modificaron por ingeniería genética un adenovirus (causante habitual del resfrío común) para lanzar un ataque selectivo contra tumores de origen humano implantados y diseminados en ratones y en hámsteres.

Los resultados fueron sorprendentes. “No sólo conseguimos inhibir el crecimiento y diseminación del tumor, sino que en algunos casos también se logró su desaparición completa”, destacó el líder del avance, el doctor Osvaldo Podhajcer, jefe del Laboratorio de Terapia Molecular y Celular de la FIL e investigador superior del CONICET.

Según agregó Podhajcer, en seres humanos estos virus se comportan además como vacunas terapéuticas, ya que llevan en su interior genes que estimulan al sistema inmunológico.

El virus oncolítico utilizado tiene un tamaño 100 veces menor al de la célula y fue diseñado para funcionar como un caballo de Troya, explicó el doctor Eduardo Cafferata, investigador del CONICET y codirector de la investigación. “En su superficie introdujimos proteínas específicas que reconocen receptores en la superficie de las células malignas de páncreas. Una vez que ingresan, los virus comienzan a multiplicarse y a eliminar a las células malignas, evitando atacar a las normales”, añadió.

En el estudio, publicado en la revista Clinical Cancer Research, los científicos combinaron los virus oncolíticos con quimioterapia en dosis más bajas a las habituales, sin que se hayan constatado efectos tóxicos sobre otros órganos, como pulmón, hígado y riñón.

El doctor Guillermo Mazzolini, especialista en medicina interna y hepatología y jefe del Laboratorio de Terapia Génica de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral, señaló que el trabajo es “un aporte sustancial en la búsqueda de nuevas alternativas de tratamiento efectivo para pacientes con cáncer de páncreas, que, en el 85 por ciento de los casos, son diagnosticados en estadios avanzados”.

Para Podhajcer, “el siguiente paso natural sería pasar a la fase de ensayos clínicos para probar si esta novedosa estrategia terapéutica puede mejorar la salud de miles de pacientes que sufren cáncer de páncreas”.

En el estudio también participaron los doctores Santiago Werbajh, Edgardo Salvatierra, Cecilia Rotondaro y Leonardo Sganga, del laboratorio de Podhajcer en el Leloir, así como investigadores del Hospital Curie de Buenos Aires y de las universidades de la Frontera de Chile y de Washington, en Estados Unidos. El proyecto fue financiado en Argentina por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica y por AFULIC de Río Cuarto, Córdoba.

Fuente: AGENCIA CYTA-INSTITUTO LELOIR/DICYT

El ABCDE del cáncer de piel

En el diagnóstico de cáncer de piel el paciente juega un papel determinante para su detección precoz. Él puede alertar la aparición de cualquier mancha en la piel de su cuerpo y si esta evoluciona con cambios de tamaño y de color, dos aspectos fundamentales en un lunar (nevus), para encender una alarma y determinar si se trata de una lesión maligna.

cancer de piel abcd

Las lesiones névicas suelen ser más frecuentes en personas con pieles claras, explica la Dra. Omaira Milella, dermatóloga del CDD de Las Mercedes. “Las pieles blancas en el trópico representan un factor de riesgo. Estos fototipos de pieles claras suelen ser más propensas al cáncer cutáneo”.

Existen condiciones genéticas y externas, que exponen a las personas a riesgo de padecer cáncer. Las pieles blancas bajo hábitos de exposición solar frecuente representan uno de los factores de mayor riesgo para desarrollar a futuro cáncer cutáneo. “Si una persona de piel blanca ha tomado sol desde muy joven, si ha tenido ampollas y quemaduras importantes, sobre todo, en áreas como la cara, puede ser más propensa a tener cáncer de piel en edad adulta”, refiere la especialista.

Hay aspectos que debe tener presente el paciente para acudir al dermatólogo. Cualquier quemadura deberá ser tomada en cuenta, sobre todo en quienes tienen hábitos solares frecuentes. “El hecho de que la persona tenga más de 100 lesiones névicas, de diferentes milímetros y muchos con cambios en sus bordes, en su tonalidades de color (cambios displásicos), así como un lunar que tenga más de 6 mm de diámetro, debe ser considerado; la existencia de lesiones névicas congénitas con algún cambio también debe ser signo de alerta para tomar la decisión de acudir al dermatólogo”, explica Milella.

Existe una nemotecnia para orientar sobre los signos de alerta en lesiones en la piel tipo manchas color negro o marrón oscuro o nevus de iguales características, que se le conoce como el ABCDE del melanoma que todo dermatólogo conoce y aplica en su consulta diaria.

Milella señala que esta clave del ABCDE puede alertar sobre la existencia de cáncer de piel tipo melanoma. “Cuando el paciente tiene una lesión que es A: de asimetría; B: que el borde de la lesión sea irregular; C: cuando el tono de una lesión névica tiene varios colores (una parte negra, una azulada, otra un poco roja, incluso, una sin pigmento); D: es de diámetro, que tenga más de 6 mm (el tamaño de la goma de borrar de un lápiz); y E: evolución en el tiempo de esa lesión névica. Estas condiciones pueden hacer pensar que es una lesión maligna, tipo melanoma”.

El cáncer de piel (melanoma y no melanoma) es más frecuente en personas adultas que en adultos jóvenes. “El cáncer no melanoma, carcinoma escamo celular es más frecuente en personas de 70 años en áreas foto expuestas de pieles blancas y el basocelular se puede generar en personas entre 40 o 50 años”, apunta.

“En la aparición del carcinoma basocelular puede verse como una lesión plana o nodular, con vasos gruesos (telangiectasias) a veces ulcerada, otras veces en forma de una pequeña cicatriz; son de lento crecimiento y no dan metástasis que dan otros carcinomas. No afectan tejidos, no comprometen la vida sino que se van extendiendo al mismo tejido”.

La especialista en piel apunta que “el carcinoma escamo celular es el segundo más común de los cánceres cutáneos. Aparece como una lesión elevada con una pequeña costra. A veces, surge como una lesión plana con escamas. Crece lentamente, se eleva y puede sangrar. El paciente consulta porque muchas de esas lesiones planas y rojas no se curan nunca. Suelen ocurrir en pieles expuestas al sol como la cara, la oreja, los labios, la espalda, las manos, los brazos y las piernas”.

Pero entre los tipos de cáncer de piel no melanoma y el melanoma, este último es el más complicado. “El melanoma puede o no comenzar sobre una lesión ya existente. Puede aparecer como un lunar negro. El diagnóstico precoz y el tratamiento quirúrgico adecuado consiguen curar más del 90 por ciento, si este se hace en un estadio temprano. Si por el contrario, el paciente no acude al médico, es mal diagnosticado y mal tratado, puede desarrollar metástasis y al final comprometer su vida”.

Si el melanoma es de gran tamaño, en extensión y profundidad en las capas de la piel (diagnóstico hispatológico), existe mayor riesgo de que invada ganglios. “Si toma ganglios, es una manera de hacer metástasis y el estadio va avanzando. En este caso es útil el estudio del ganglio centinela. Hay que realizar una evaluación general, en los que se incluyen las resonancias magnéticas y la tomografía. En este estudio es determinante contar con el Pet-CT para hacerle seguimiento al paciente en el tiempo. Hay que estar seguros que el paciente no tenga compromiso en otros órganos para su pronóstico”.

Si no hay metástasis, puede vivir con una buena calidad de vida. Pero debe cambiar sus hábitos, evitando la exposición solar y realizar un seguimiento anual con su dermatólogo

Fuente: Sol Comunicaciones

Linfoma, la importancia de generar conciencia

Es la quinta causa de muerte por cáncer del mundo, después de los tumores de pulmón, mama, colon y melanoma.

(*) Asesoró: Dr. Ernesto Crescenti (MN: 50.776). Médico, investigador y Director del “Instituto de Inmuno-oncología Dr. Ernesto J.V. Crescenti”. Acerca del Instituto de Inmuno Oncología Dr. Ernesto J. V. Crescenti.

¿Qué es un Linfoma?

Es un crecimiento anormal de células que se desarrollan en el sistema linfático, una amplia red –parte del sistema inmunológico- de vasos o tubos finos que conectan ciertos órganos llamados ganglios linfáticos. Estos ganglios se distribuyen en grupos por todo el cuerpo: axilas, ingles, cuello, tórax y abdomen. También hay tejido linfático en otros órganos como las amígdalas, el tubo digestivo, el bazo, el timo y la médula ósea.

Tipos de Linfoma

Existen dos tipos principales de linfoma: El linfoma de Hodgkin o enfermedad de Hodgkin, es el más común y su incidencia va en aumento y los demás tipos de linfoma, que se denominan linfomas no Hodgkin, que son la forma menos común de linfoma.

¿Por qué se desarrolla?

El sistema linfático transporta un líquido llamado linfa que contiene linfocitos, un tipo de glóbulos blancos de la sangre de gran importancia en el control de las infecciones y agresiones externas. Cuando los linfocitos se multiplican de modo anómalo o no mueren cuando se les ordena, pueden reunirse en los ganglios linfáticos y formar tumores llamados linfomas.

Durante el desarrollo de esta enfermedad se produce una merma en el funcionamiento del sistema inmunitario (las células encargadas de la defensa del organismo).

¿Cuáles son los principales síntomas?

Cada persona puede tener diferentes síntomas y signos, que varían en cada caso. Incluso pueden no presentarse.

– Hinchazón indolora en los ganglios linfáticos de la parte superior del cuerpo, que se puede sentir en el cuello, la zona de la clavícula, axilas o ingle.

– Fiebre, especialmente por la noche.

– Sudores, escalofríos o cambios de temperatura.

– Pérdida de peso inexplicable.

– Pérdida de apetito.

– Fatiga y cansancio inusuales.

– Tos persistente.

– Disnea (falta de aire).

– Picazón persistente en todo el cuerpo sin causa aparente o sarpullido.

– Inflamación en las amígdalas.

– Dolor de cabeza.

Si tiene algún síntoma que le preocupa, consulte a su médico de inmediato. Tenga en cuenta que estos síntomas pueden ser producto de otras afecciones distintas al linfoma.

Fuente: www.asteriscos.tv

Un nuevo fármaco combate las células madre cancerígenas responsables de las recaídas

El Bozenipib actúa frente a las células que propician el inicio y crecimiento del tumor y que no son eliminadas con quimioterapia y radioterapia.

UGR - Tumor antes y después de tratar con Bozenipib

UGR – Tumor antes y después de tratar con Bozenipib

Un equipo andaluz de investigadores, liderado por la Universidad de Granada, ha demostrado la eficacia de un nuevo fármaco frente a las células madre cancerígenas (CMC), responsables del inicio y crecimiento del cáncer, de la recaída tras la quimioterapia y de la formación de metástasis. Este medicamento, denominado Bozepinib, ha resultado efectivo en un estudio realizado en ratones, y que se ha publicado en la prestigiosa revista Oncotarget.

Las CMC se encuentran en los tumores en muy bajo número, y tienen como característica importante la formación de las metástasis en sitios diferentes al tumor original. Debido a que en condiciones normales se encuentran en estado durmiente (esto es, sin dividirse), la quimioterapia y la radioterapia convencionales actúan sobre las células del tumor más diferenciadas, que se encuentran en división, pero no son capaces de destruir estas CMC. De hecho, tras una respuesta inicial al tratamiento, muchos pacientes tienen recaídas debido a que estas CMC no han sido destruidas.

En los últimos años, la investigación en la lucha contra el cáncer se ha centrado en la búsqueda de nuevos fármacos que se dirijan selectivamente frente a estas CMC, de tal forma que si estas células son eliminadas, el tumor será destruido en su totalidad y ello dará lugar a la curación de los pacientes.

Ensayos con pacientes

Este nuevo medicamento tiene una actividad selectiva frente a CMC de mama, colon y melanoma. “La potente actividad antitumoral de Bozepinib se debe a la inhibición de la ruta de señalización de HER2, y a que dicho fármaco inhibe la invasividad y la formación de nuevos vasos en el tumor (angiogénesis)”, explica el profesor Juan Antonio Marchal. Además, los investigadores han demostrado también el mecanismo específico mediante el cual Bozepinib actúa frente a las CMC.

Este nuevo compuesto no mostró toxicidad en ratones sanos cuando se suministró por vía intraperitoneal o por vía oral, e inhibió el crecimiento tumoral y la formación de metástasis pulmonares en los ratones a los que se les indujo el tumor.

En la actualidad, los investigadores están realizando estudios de seguridad y pretenden que dicho compuesto, así como derivados del mismo, puedan pasar a ensayos clínicos con pacientes en un futuro no muy lejano.

Los científicos del grupo de investigación “Terapias avanzadas: diferenciación, regeneración y cáncer”, que dirige el profesor de la UGR Juan Antonio Marchal, han colaborado con Joaquín Campos, de la Facultad de Farmacia de la UGR, y María Ángel García del Hospital Universitario “Virgen de las Nieves” de Granada, así como con las Universidades de Jaén y Miami (Estados Unidos) para el desarrollo del fármaco Bozepinib.

Fuente: http://www.rtvcyl.es/

Combinar cobimetinib y ‘Zelboraf’, de Roche, permite detener el melanoma avanzado durante más de un año

El uso conjunto de la terapia experimental cobimetinib (GDC-0973) y la recién aprobada en España vemurafenib (‘Zelboraf’), de Roche, consigue detener el melanoma avanzado durante más de un año, según datos presentados por la compañía en el Congreso de la Asociación Americana de Oncología (ASCO).

En concreto, los datos relativos a esta estrategia proceden del estudio fase Ib, BRIM7, cuyos resultados suponen la presentación oficial del inhibidor de MEK cobimetinib como opción de tratamiento, combinada con el inhibidor de BRAF vemurafenib, para pacientes que expresan la mutación de la proteína BRAF V600, presente en el 40 por ciento y el 60 por ciento de todos los casos de melanoma. Esta combinación de fármacos permite bloquear diferentes regiones alteradas en la célula tumoral.

“Con los datos disponibles todo apunta a que esto es precisamente lo que estamos consiguiendo. Hay más pacientes que responden reduciendo el tamaño del tumor y además de forma más prolongada porque logran evitar algunos de los mecanismos de resistencia que el tumor desarrolla a estos fármacos. Además las toxicidades que genera vemurafenib en solitario son menores cuando se usa combinado con el inhibidor de MEK. Todos los pacientes incluidos en el estudio experimentaron una reducción del tamaño del tumor al tiempo que las toxicidades disminuyen igualmente en la mayoría de los casos”, ha comentado uno de los investigadores principales, Antoni Ribas.

Con la combinación, prosigue, se da un doble golpe al melanoma al duplicar el bloqueo de la señal que hace crecer al tumor. De este modo, el riesgo de resistencia es menor, o al menos el tumor tarda más tiempo en hacerse resistente al efecto de la medicación. Eso, en términos de supervivencia libre de progresión, supone más de un año. .

En el estudio participaron tanto pacientes que habían recibido antes vemurafenib como aquellos que recibían la combinación como terapia de inicio. “Estos últimos han sido los que han obtenido una mejor respuesta y eso es porque cuando el tumor deja de ser sensible al efecto de vemurafenib es porque, de alguna manera, ya ha desarrollado los mecanismos para hacerse resistente; si añadimos el inhibidor de MEK podemos tener respuestas secundarias pero duran bastante menos”, ha recalcado el experto.

Principales datos de la investigación

En concreto, según el estudio BRIM7, el 87 por ciento de los pacientes con mutación BRAF que no habían recibido tratamiento previo respondieron al tratamiento combinado; un 10 por ciento de ellos alcanzó una respuesta completa; y otro 10 por ciento consiguió la estabilidad de la enfermedad. La mayoría de las respuestas se registró en las primeras seis semanas desde el inicio del tratamiento.

En aquellos pacientes que habían progresado a una terapia previa con vemurafenib, las tasas de respuesta y de enfermedad estable fueron del 15 por ciento y 42 por ciento, respectivamente. En este grupo la SLP se cifró en 2,8 meses, y se estima que un 32 por ciento estaba vivo al cabo de un año.

Del mismo modo, el estudio mostró que la combinación de cobimetinib y vemurafenib podría administrarse de forma conjunta, permitiendo a los pacientes incluidos recibir la pauta óptima de la combinación. En el total de pacientes que participan en el estudio, los efectos adversos más comunes fueron diarrea (64%), erupción no acneiforme (60%), fatiga (48%), nausea (45%), alteración hepática según prueba de laboratorio (40%) y fotosensibilidad (40%).

Las complicaciones de grado 3 fueron: alteración hepática según prueba de laboratorio (11%), carcinoma cutáneo de célula escamosa (9%), erupción no acneiforme (8%), anemia (7%), dolor en articulaciones (6%), fatiga (5%) y diarrea (5%).

Actualmente Roche está esperando los datos del estudio fase III (coBRIM) en el que se analiza la eficacia y tolerancia de la combinación cobimetinib y vemurafenib frente a vemurafenib en monoterapia, en pacientes con melanoma avanzado no tratados previamente y con mutación BRAFV600. Los resultados preliminares estarán disponibles a finales de este año.

Fuente: http://www.infosalus.com/