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7 cosas que no sabías sobre el cáncer de mama

El cáncer de mama es una de las enfermedades más temidas por las mujeres y, cuando de cáncer se trata, también una de las más frecuentes. Pero, no debes permitir que el miedo te paralice: hay muchas decisiones que puedes tomar para prevenir el cáncer de mama.

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#1 La mamografía

Una vez que llegues a los 40, es fundamental que comiences a realizarte mamografías. Ten presente que si en tu familia hay antecedentes de este tipo de cáncer, es recomendable que empieces con las mamografías antes. Ahora bien, este estudio puede tener sus fallas. Por este motivo, es vital que lo complementes con un examen clínico anual. La combinación de estas precauciones es la mejor estrategia para detectar el cáncer de mama a tiempo.

#2 Vida activa

Ya se ha comprobado que quienes realizan actividad física de forma regular poseen menos riesgos de desarrollar cáncer de mama. Cualquier tipo de ejercicio es útil, aunque también se ha constatado que las actividades aeróbicas son particularmente beneficiosas. Así, las mujeres que las practican poseen un 55% posibilidades menos de morir a causa de este tipo de cáncer.

#3 La alimentación

Una dieta saludable es una de las mejores aliadas en la prevención del cáncer de mama. Asimismo, se ha develado que la ingesta de folato –presente en vegetales de hoja verde, frijoles y cereales fortificados– podría ayudar a mitigar los efectos nocivos que posee el consumo de bebidas alcohólicas en el desarrollo del cáncer de mama.

#4 El sobrepeso

Conservar un peso saludable a lo largo de toda la vida disminuye los riesgos de padecer casi cualquier cosa: enfermedades cardíacas, diabetes del tipo 2, artritis… Ahora bien, cuando se trata del cáncer de mama, son los kilitos en exceso de la postmenopausia los que constituyen el mayor peligro. Esto se debe a que en las mujeres que atraviesan esta etapa vital, la principal fuente de estrógenos proviene de la grasa corporal. Por tanto, cuanto mayor tejido adiposo, más numerosos serán los estrógenos en sangre y más los riesgos de desarrollar cáncer de mama.

#5 El dolor

El dolor de mama no suele ser un síntoma frecuente de este tipo de cáncer. Por tanto, si has o estás experimentando algún tipo de aflicción en esta zona, puedes volver a respirar. Es probable que la causa de tu dolor se vincule a cambios hormonales, un quiste benigno o algún tipo de tensión muscular. Ten en cuenta que los síntomas del cáncer de mama más usuales son: bulto tangible, cambios en el tamaño y forma de las mamas, arrugas en la zona o escamas y secreciones en los pezones.

#6 Los riesgos

A los 40 años, una mujer promedio tiene 1 en 69 posibilidades de desarrollar cáncer de mama en los 10 años siguientes. A los 50 años, las posibilidades ascienden a 1 en 42 y a los 60, a 1 en 29. Estos datos sugieren que, estadísticamente, las sexagenarias y las septuagenarias tienen más riesgos de contraer este tipo de cáncer. Sin embargo, es importante considerar que es en estas edades en las que el cáncer de mama es más fácilmente curable. Esto se debe a que cuando esta variedad de cáncer aparece a esas edades asume formas menos agresivas.

#7 La historia familiar

El hecho de que el cáncer de mama ya haya visitado a alguna mujer de tu familia no significa, bajo ningún concepto, que tú también vayas a padecerlo. Solo entre el 20% y el 30% de las mujeres con cáncer de mama tienen antecedentes familiares. Así que guarda la calma: la biología no determina el destino.

 Vía: mujer.com

Un estudio determina que la resonancia magnética ayuda a detectar y cuantificar la grasa en el hígado

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La obesidad y el sobrepeso afectan a más de la mitad de personas en nuestra comunidad. El exceso de peso produce importantes alteraciones en el organismo, una de ellas afecta al funcionamiento hepático. La grasa que se acumula en el hígado produce esteatosis hepática que en determinadas circunstancias produce inflamación, fibrosis y finalmente, cirrosis. Hasta ahora, el método más fiable para la determinación de grasa hepática era la biopsia hepática. Las técnicas de imagen como ecografía abdominal la detectan pero son menos precisas para determinar la cantidad de grasa.

 Pero un estudio llevado a cabo por el grupo de investigación liderado por Luis Bujanda profesor de Medicina de la UPV/EHU, en España, y responsable del Área de Investigación de Enfermedades Hepáticas y Gastrointestinales del IIS Biodonostia, ha determinado cómo la resonancia magnética es un buen método para detectar grasas en el hígado y cuantificarla, incluso superior a la biopsia hepática.

El trabajo ha sido publicado en la revista BMC Medicine, una de las revistas más importantes de la especialidad y ha estado coordinado por los doctores Jesús Bañales, del IIS Biodonostia, y Raúl Jimenez, del Departamento de Cirugía, Radiología y Medicina Física de la Facultad de Medicina y Odontología de la UPV/EHU.

 Así mismo el estudio ha contado con la participación de investigadores del Departamento de Nutrición y Ciencias de los Alimentos de la Facultad de Farmacia de la UPV/EHU, de los Servicios de Cirugía, Aparato Digestivo y Anatomía Patológica del Hospital Universitario Donostia junto con Osatek.

 La investigación se ha llevado a cabo en 97 pacientes obesos y 32 pacientes con otras patologías hepáticas sometidos a cirugía. Se midió la cantidad de grasa en el hígado comparando tres métodos diferentes; la resonancia magnética, la biopsia hepática y la determinación bioquímica de grasa mediante el método de Folch. A los pacientes se les realizó una resonancia magnética el día anterior a la cirugía y se obtuvo una muestra del hígado durante la intervención quirúrgica.

“La resonancia magnética es una técnica muy útil para determinar la presencia o no de grasa en el hígado, la cantidad de la misma y para valorar la eficacia de los tratamientos aplicados a lo largo del tiempo. Es posible que en el futuro nos permita determinar, además de la grasa, el grado de inflamación y la fibrosis hepática”, afirma Jesús Bañales, investigador del IIS Biodonostia.

 El artículo ratifica un trabajo previo realizado en animales publicado por el mismo grupo de investigación hace un año en el que se observó cómo la cuantificación de la grasa hepática era muy precisa mediante la realización de resonancia magnética.

(Fuente: UPV/EHU)